«Los buenos maestros mantienen la disciplina y el orden en el salón, mientras que los maestros fascinantes no tienen miedo de perder la autoridad frente a sus estudiantes porque moldean y guían el festín, motivando la participación en clase»

Otro desconocid@

El maestro como ceniza

Dicen que “donde hubo fuego cenizas quedan”, no solo en el plano romántico, aunque considero que estudiar puede ser romántico, toda vez que sentimos pasión por lo que aprendemos cada día, a su vez esa pasión enciende en nosotros un fuego interior, el fuego del conocimiento, la ciencia, y nos mantiene despiertos; cuando ese fuego se apaga quedan las cenizas, también estas son positivas para el ecosistema, ya que tiene propiedades que ayuda a nutrir la tierra, ya en esa tierra preparada nosotros disponemos que queremos sembrar.

Pero las cenizas también se las lleva el viento, simplemente fue algo que sucedió, y quien ve el lugar no percibe que hubo fuego, esto puede ser triste cuando lo vemos en miradas distraídas o distantes de la enseñanza, o el fuego pudo haber sido tan mortal que no deja especie viviente en el ecosistema.